miércoles, 22 de diciembre de 2010

HUELGA ¡YA!




Muy cierto lo que acaba de escribir Antonio Márquez de Alcalá, viejo colaborador de rebelión.org, en ese lúcido sitio web:

"...una vez inmersos en la actual crisis económica internacional, con las recientes movilizaciones de trabajadores acaecidas en Europa, términos como trabajo, huelga o derechos laborales, vuelven a estar en el primer plano de la agenda política e ideológica."


En mí mismo pude comprobarlo cuando —independientemente— desenterré la palabra "huelga", especulando sobre que a nosotros, los bichos de dos patas, nos alimentan los vocablos tanto como a vosotros, cuadrúpedos amables, los huesos que escondéis por los rincones. Y puestos a desenterrar, he dado un repaso, siempre revitalizador, a los archivos de la memoria histórica familiar, enternecido ante las viejas imágenes de tito Curro, que llegó a concejal del Frente Popular en el Ayuntamiento de Córdoba desde lo más bajo, desde los túneles inmundos del subsuelo de la urbe califal, donde los cloaqueros de su profesión sorteaban ratas saltarinas y escrementos flotantes mientras arriba señoritos taurinos, entre magreos y copas de amontillado compartidos con fulanillas, se mofaban de las ilusiones republicanas.
Ustedes los perros (o vosotros, en castellano) tenéis mucho que enseñarnos, ya lo apuntaba yo hace poco en el blog de Historia de Castilleja de la Cuesta.
Pero vamos al grano: la foto reproduce mi imagen en la última manifestación contra los recortes sociales del gobierno de Madrid, y fue disparada sin mi consentimiento por uno de los buitres de ABC, sospecho que con la saludable intención de facilitar mi identidad a algún gamberrete de extrema derecha de esos que, con sueldo oficial o subvención orgánica, estarían dispuestos a plancharme la txapel para demostrar lo antipático que les resulta que alguien muestre simpatía por el movimiento obrero.
Digo buitre aunque más bien pudiera ser, ahora recuerdo que me pareció, buitrona; nunca se sabe hoy, con tanta gente acribillando objetivos con sus cámaras, pero en cualquier caso, digno o digna de irse a hacer gárgaras al peñón de Zaframagón.
"Huelga", querido Cisco, es palabra con claros orígenes latinos; el etimólogo Corominas la vió viniendo del latín tardío follicare, que tuvo dos usos: el primero, resollar o jadear, y el segundo, llevar holgado el calzado o la ropa. Las dos utilizaciones convergieron en la castellana de descansar, estar ocioso, "por la imagen del caminante que se detiene a tomar aliento en una cuesta". Y ahí estoy yo, Cisco. Cuando en otros tiempos volvía a Castilleja desde Sevilla en el coche de San Fernando (un ratito a pie y otro andando), como muchos de mis antepasados carentes de, no digo un maravedí: una blanca en la faltriquera.
Fusilados, galletitas, palabras-ideas. De un olvidado bloc (no blog, ¿eh?, no te confundas) copio unas líneas que escribí en la aldea de Montalvo en la sierra jienense de Segura, entre hippies fantasmales, niños extraordinarios, y el amparo de los montes de plomo, ¡ay,los montes de plomo!

"Con el diccionario amigo a la mano, voy desenterrando palabras. Me produce un especial placer no carente totalmente de tristeza encontrar palabras caídas en la desgracia del desuso; dejaron de utilizarse y ya no vuelan; sus secos esqueletos suenan a hueco, pero entre mis manos siento una bella y extraña vida en ellos, como una rica historia escrita para mí, contada ancestral por bailarines simios cogidos de las manos que corean fraternales mi nombre en una selva de árboles altísimos. A las palabras en desuso acostumbro a darles mil vueltas, a mirarlas por todas sus partes, con el sentimentalismo de quien ha perdido muchos amigos, unos muertos, otros sordos, otros enfadados.
Les busco aplicaciones en la sociedad actual, hago un laboratorio en la mentalidad contemporánea de palabras antiguas dichas por nuevas.
Las rumio, las consevo en la boca mirando a la lejanía de mi interior, viéndome en el pozo de mi fantasía, con ellas jóvenes y limpias, cuando poseían toda la fuerza y significaban tierra húmeda y fértil, o luz y aire nuevos y vivificantes.
Me gusta buscarles padre y madre, saber que provienen de pueblos creadores, adivinar cómo y porqué se establecieron aquí y con cuáles otras palabras entablaron relaciones.
Me gusta saber cómo y porqué fueron deformadas, mutiladas, infladas, agredidas, contaminadas; cómo y porqué pasaron a los fastuosos palacios para ser dichas sibilinamente acaso, acaso en susurros de conspiradores, o cómo llegaron a los bosques, a los campos de trigo, a las aldeas para tomar cuerpo a pleno pulmón, ésta quizás cantada, aquélla entre sollozos de amor, balbuceos de odio, aquellas otras guardadas en el baúl de los tabúes, borradas de la ley; me figuro alguna prohibida largos años porque su pronunciación era dulce y a quien la oía le brillaban los ojos de placer. Sé que hubo quienes no querían oírlas.
Ahora debo ir al huerto, que es como un diccionario de páginas en blanco. Las hierbas parásitas deben ser arrancadas. Cada tres días se hace necesario un clareo a lo largo de los caballones, donde progresan las plantitas de tomates, de cebollas, de zanahorias. Cada tres días. El tiempo en que le tardan en crecer las extremidades a un embrión de ratoncillo.
Si dominara el valor y el sentido de cada palabra iría al huerto con otra actitud mental, con otro espíritu: ¿qué sería en ese caso la ortiga, además de "planta herbácea de las urticáceas, con hojas cubiertas de pelos espinosos que segregan un líquido urente? ¿y la correhuela? ¿la "yerba-punta"? ¿el jaramago?
¿Y el caracol, el grillo, el saltamontes, la babosa?
¿El almendro, el ciruelo, el manzano?
¿De qué nación innombrable era tu padre, hierba? ¿quién te nombró antes que yo, puestos sus pies en este mismo lugar?
No estoy muy convencido de no haber sido yo mismo; me están entrando ganas de llamarme por el valle, y que el eco me dé alguna razón."

1 comentario:

Reyes dijo...

Me gusta tanto lo que escribes que podría fundar ahora mismo una asociación literaria y meterme de lleno en el sistema sólo para publicar tus cosas.
(o sea pedir subvenciones jeje) .
...
Antonio, te mando un beso y te deseo una Navidad feliz y tranquila.
Mil besos.